1871 La Reina Doña Margarita, justamente llamada «el Ángel de la Caridad», expresa a la redacción de La Margarita, de Madrid, su deseo de que se destine a los carlistas menesterosos, recomendables por su conducta, el producto de la suscripción abierta para ofrecerle un recuerdo el día de su santo. Las damas, iniciadoras de la idea, cumplieron las augustas indicaciones; mas, por acuerdo de los pobres socorridos, se dedicó parte de lo recaudado a la adquisición de un sencillo relicario de plata que, con una reliquia que conservaba la Condesa del Prado, se entregó a la amadísima Reina en septiembre siguiente.